15 de diciembre de 2008

Discurso en silencio - 30 años



Hoy me acompañan muchos de mis mejores amigos, aquí está mi familia: Joaquín y la Pily, mis suegros y mis cuñados. Les agradezco mucho que estén aquí. Ciertamente que falta gente. Gente importante que quisiera mencionarles, no para que los conozcan, ni mucho menos, simplemente para que sus nombres sean escuchados y se sepa que les agradezco su paso y huella en mi vida.

Hoy cumplo 30 años de vida, 30 años de alegrías y para ser sinceros, de muy pocas tristezas. No puedo mirar mi vida y no reconocer el paso y presencia de Dios a lo largo de todos estos años. Y estar profundamente agradecido por ello.

Les agradezco a mis padres, que al igual que muchos padres, hicieron su mejor y mayor esfuerzo para que a mi hermano y a mí no nos faltara ni el cariño ni la comida. Junto a ellos recordar a mis abuelos Alamiro y Mina, padres de mi mamá y Arnoldo y Mirsa, padres de mi padre. Los abuelos son una bendición para un nieto, espero haberlo sido también para ellos.

En la pieza que arrendaban mis papas cuando se casaron, vivía la viejita más tierna que he conocido en mi vida: mi abuela Ana. Con ella nos comíamos los dulces de un boliche que tenía mi madre. Lógicamente la Rotisería Juanito se fue a las pailas.

Quiero agradecer a la tía Arlette, mi primera profesora en la escuela. Me enseño a leer, a sumar y a restar, recuerdo sus guías impresas en gelatina con tinta, el cariño con que nos educó en nuestros cuatro primeros años de estudio. Hizo que los 40 pequeños de la sala, desde el hijo del campesino, hasta el del dueño del negocio más grande, tuvieran las mismas oportunidades. Una mujer muy justa, cariñosa y con gran vocación de maestra.

Los sacerdotes de la Compañía de Jesús, me dieron una gran oportunidad. Creo que las oraciones, los consejos y todas las enseñanzas de mis padres, las empecé a comprender en San Mateo. Descubrir el espíritu solidario, la oración profunda y la cercanía con Dios también comienzan en esta etapa de mi vida.

Con mi llegada a la RUCC, descontando los dos primeros años, cuando me juntaba con los rebeldes de la casa, y que sin mi hermano Rolo, no estaría aquí con ustedes, comencé a madurar lentamente mi fe, y encontré en mis hermanos de comunidad a mis compañeros de fe, vida comunitaria y también grandes amigos.

Hoy sin la RUCC, la comunidad Cardenal Caro y la familia marianista, mi vida sería otra. Todos quienes hemos vivido en la RUCC le debemos a esa casa y a sus responsables, la vida que hoy vivimos. Ningún otro lugar para vivir me hubiese dado lo que yo encontré ahí y eso me tendrá eternamente agradecido. Agradezco a la Familia Marianista, a quienes he conocido más de cerca, el P. Alvaro, el Hno. Jesús, a la monjis Carolina Rebeco, el Hno Paco, a nuestros profes de los cursos teológicos: el P. Jesús Herreros, P. Miguel Angel, el Hno. Crescencio, y tantos más que han dejado su huella en mi vida. Gracias.

Les agradezco a mis suegros su apoyo en todos estos años. Me abrieron las puertas de su casa y aunque todos ustedes piensen que yo los tenía cansados, yendo todos los fines de semana, quiero decirles que no es así, que ellos estaban felices de verme llegar todos los viernes o sábados (jaja). En fin, gracias tíos por haberme regalado a la mujer mas linda del mundo.

Finalmente, Pily, mi amor, mi vida, mi guagüita de 15. Gracias por querer compartir tu vida conmigo, por entregarme tanto amor, por haber tenido en tu vientre y compartir el don de crear, al regalo más hermoso y más grande que Dios nos ha entregado. Gracias por tu preocupación, por tu compañía, por tu hombro para llorar y tus brazos para ser feliz. Por dejarme soñar y mientras yo sueño, comprarme calcetines y calzoncillos y shampoo y jabón y un largo etcétera. Gracias por dejar que yo te ame tanto como a Joaquín, con toda mi alma.

Gracias Joaquín por enseñarme a ser papá y por haberme regalado una nueva oportunidad. Por llenar mi vida y la de tu mamá de una alegría tan grande que necesitaremos el resto de la vida para comprenderla.

Gracias a todos ustedes que hoy me acompañan, ya saben de sobra que los quiero mucho.

5 de abril de 2008

Un año de alegrías...

Ha pasado casi un año entre estas dos foto y se ha pasado volando. Son tantas las cosas que nos regalaste pequeño con tu llegada que no alcanza el tiempo para agradecerlo. Solo espero que nuestro amor y dedicación sean una humilde, pero fiel muestra del Amor de Dios, mi pequeñito precioso. Te amo.

27 de enero de 2008

A Rio Bueno los boletos

Estamos a 5 dias de irnos de vacaciones a Rio Bueno!!! Que alegría poder llevar a nuestro pequeño Joaquín de viaje al sur, al campo, al lago, a ver a los abuelitos sureños...

Lago Ranco alla vamos!!!